Virgenes
Nuestra Señora de Fátima
Fátima, 1917: la Virgen apareció seis veces y cambió el mundo. Esta escultura con corona de cruz y…
En el hogar
La misma Virgen de Lourdes, en una versión más íntima. Para el cuarto del enfermo, la mesa de noche, el rincón de oración. Ideal para regalar cuando alguien querido está pasando una prueba de salud y necesita saber que no está solo en esa batalla.
La tradicion
La misma gruta, la misma promesa, en una versión de presencia grande que llena cualquier espacio con paz. Esta escultura de Nuestra Señora de Lourdes en tamaño grande captura la serenidad sobrenatural que Bernadette describió después de cada aparición: una paz que no se puede fabricar, que solo se recibe. Perfecta como pieza central de un altar familiar, para la capilla del hogar o para un espacio de oración. Para regalar a quien atraviesa una enfermedad larga y necesita una compañía permanente en esa habitación, para quien cuida a un enfermo y también necesita que alguien lo sostenga a él, y para el hogar que quiere consagrarse a la protección de Nuestra Señora.
En Colombia, donde la fe popular acompaña profundamente el proceso de enfermedad y recuperación, tener la imagen grande de Nuestra Señora de Lourdes en el cuarto del enfermo es una tradición de muchas familias. Es la presencia que dice que en esa habitación no está solo el médico y el paciente: hay alguien más, que ya prometió no abandonarlos.
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