Virgenes
Virgen con el Niño / Virgen de la Salud
La imagen más antigua y tierna del arte cristiano: una madre que sostiene a su hijo y no…




En el hogar
En 1933, en un pueblo belga sin importancia, una niña pobre llamada Mariette vio a una mujer luminosa en el jardín de su casa. La Virgen le dijo: 'Soy la Virgen de los Pobres'. No llegó a una basílica ni a un santuario: llegó a los más humildes, en el lugar más sencillo. Esta escultura de líneas puras y austeras refleja exactamente eso: una presencia que no necesita adornos para ser poderosa. Para quien atraviesa dificultades económicas, para el que siente que no tiene nada, y para regalar a alguien que necesita saber que hay una Madre que cuida especialmente de los que menos tienen.
La tradicion
En 1933, en un pueblo belga sin importancia llamado Banneux, una niña pobre llamada Mariette vio a una mujer luminosa en el jardín de su casa. La Virgen le dijo: 'Soy la Virgen de los Pobres'. No eligió una catedral, no eligió a los poderosos: eligió el jardín más humilde del pueblo más pequeño. Esta escultura de líneas puras y austeras refleja exactamente ese mensaje: una presencia que no necesita adornos para ser poderosa, que llega a quienes el mundo ha olvidado. Para quien atraviesa dificultades económicas y siente que no tiene salida, para el que siente que no tiene nada, y para regalar a alguien que necesita saber que hay una Madre que cuida especialmente, y con preferencia, de los que menos tienen.
En Colombia, donde millones de familias han vivido en condición de vulnerabilidad y pobreza, el mensaje de la Virgen de los Pobres resuena con una profundidad especial. Esta advocación ha encontrado en las comunidades más humildes del país —barrios populares, zonas rurales, comunidades desplazadas— un hogar natural, porque su promesa de cercanía con los que menos tienen es exactamente lo que Colombia ha necesitado y sigue necesitando.